
Esto si es lo que se llama un coñazo. Juan Carlo Rodríguez, el pasante de Comunicación Social de la UCAB que por más de un año ha compartido conmigo en Correo del Avila, su afición por las letras, me deja. Se va para elnacional.com, su tesis sobre los blogs y su influencia en la comunicación lo pusieron allí, frente a los ojos de Antonio Fernández Nais y se lo llevó. Me alegro por él: ganará más dinero, trabajará más y podrá comprarse un carro nuevo y hasta mudarse con María Antonieta. El futuro finalmente lo alcanzó y si yo tuve algo que ver en eso, pues me contento.
La verdad es que este semanario se ha convertido en la propia "escuelita" lo que me hace recordar lo que fue "Economía HOY" hace más de 15 años y en medio de mi tristeza -porque de pana, me duele- me siento bien, me siento satisfecha por el camino recorrido por él, junto a "la jefa", como Juanki me llama.
Dejó las tediosas clases de inglés en Loscher para dedicarse a lo que él considera su vocación: el periodismo. Sin embargo, desde mi experiencia advierto que su destino es ser escritor, no reportero, no redactor de noticias. El tipo escribe prosas y cuentos que ni les cuento. Desde aquí desde mi trinchera, recién estrenada, le deseo la mejor del mundo de las letras. Premios, dinero, éxito. En lo personal, extrañaré sus sonoras carcajadas en la redacción. Por suerte vivimos en la misma urbanización y podemos visitarnos y hasta vernos en misa los domingos. Pero, eso sí, antes de que se vaya le voy a pedir que me enseñe a poner el blog bonito como los de él.
Gracias Juan Carlos, por las colas para mí casa, la paciencia cuando te cambio los títulos (son parte del aprendizaje) y por tu linda amistad. El camino es largo y en él nos seguiremos viendo. ¡Suerte!
La verdad es que este semanario se ha convertido en la propia "escuelita" lo que me hace recordar lo que fue "Economía HOY" hace más de 15 años y en medio de mi tristeza -porque de pana, me duele- me siento bien, me siento satisfecha por el camino recorrido por él, junto a "la jefa", como Juanki me llama.
Dejó las tediosas clases de inglés en Loscher para dedicarse a lo que él considera su vocación: el periodismo. Sin embargo, desde mi experiencia advierto que su destino es ser escritor, no reportero, no redactor de noticias. El tipo escribe prosas y cuentos que ni les cuento. Desde aquí desde mi trinchera, recién estrenada, le deseo la mejor del mundo de las letras. Premios, dinero, éxito. En lo personal, extrañaré sus sonoras carcajadas en la redacción. Por suerte vivimos en la misma urbanización y podemos visitarnos y hasta vernos en misa los domingos. Pero, eso sí, antes de que se vaya le voy a pedir que me enseñe a poner el blog bonito como los de él.
Gracias Juan Carlos, por las colas para mí casa, la paciencia cuando te cambio los títulos (son parte del aprendizaje) y por tu linda amistad. El camino es largo y en él nos seguiremos viendo. ¡Suerte!






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