lunes, 24 de septiembre de 2007

Concierto sin volumen

Hacía tiempo que no iba a un concierto. Desde 2005 cuando fui al Poliedro conmi hija al de Good Charlotte, mi humanidad no había presenciado un bululú ansioso de rugidos, de cornetas estridentes, de gente, de mucha gente y el domingo rompí la racha con Australian Pink Floyd. Buen concierto, gente linda, gente culta, frííto en la USB, algo de lluvia y frío en el público.

Llegamos tempranito a las 3:00 pm- eramos los números 68 o algo así de la fila para entrar y, por supuesto, nos tocó la barrera detrás de VIP lo que nos aseguraba una buena vista si no fuera por la carpa del sonido que siempre la ponen en medio de la vaina no se porque diantres. ¿Por qué carajo no la ponen alta bien, alta para que quienes llegan temprano puedan ver el espectaculo desde un buen lugar? Parece hecho con toda la mala intención. Igual la tarima, ESTABA CASI AL RAS DEL SUELO, cuando se hacen espectáculos de esa naturaleza la tarima DEBE ESTAR BIEN ALTA de manera que TODOS PUEDAN VER...


Bien a lo que iba. A mí me gustó el concierto, pero no me volví loca aun cuando esa música era la que escuchaba en bachillerato, la vibra de estos músicos, excelentes imitadores de PF, no llenó mis expectativas. No tuve ganas de saltar, ni de cantar. A lo mejor era por la incomodidad que sentía de estar acachapada entre un gordo y mi hija Arianna a quien trataba de proteger del pajuo que llevó a su mamá y no dejaba de grabar en video el show y de explicarle en la pata de la oreja a su mamá que canción era la que sonaba. ¡que ladilla! Diossss. A Arianna -mi hija. le faltó poco para ahorcar al hombrecito que según ella era "pato". Para mí era una LADILLA.


El guitarrista excelente-gracias a él mi sobrino César Alejandro, por poco rompe mis tímpanos-, buen saxofonistas, lindas coristas, pero frios, muy frios o trasmitieron nada, para mí y Evenpro en su cumpleaños se dio el tupé de hacernos esperar y de no cumplir con lo que ofrecieron: un espectáculo de tres hora (apenas duró dos con un receso de 20 minutos empezandito el concierto), el cerdo rosa en la tarifa, un show de luces, pantallas gigantes y bla,bla,bla,bla. MENTIRA.


Las luces eran normalitas, les falto juego....no había cochino volador y mucho menos buen VOLUMEN, en realidad no se escuchaba y la pantalla gigante estaba detrás de la banda y en ella se reproducían los videos de la banda original. Volumen y videos son los que pone Rafi en el equipo de sonido de la casa.

Y como verán en el video que coloqué al inicio la pantalla era circular y sonaba durísimo, ese concierto fue en Brighton, al sur de Inglaterra. Aqui, en Caracas, pusieron una lona, obviamente plana. Entré a la página de Evenpro y en los comentarios de los lectores encontré que quienes ya conocían el concierto de los australianos señalan que el concierto que presentaron el domingo 23 NO ES EL COMPLETO, ¿qué tal? En Venezuela los organizadores de espectáculos tienen la mala costumbre de burlarse de los venezolanos!!Que riñones!.
Sin duda Evenpro se metió su buena plata y le alcanzó para pagarle a la banda: el área VIP estaba full y general también. Una gran expectativa que no fue cubierta. La verdad hubiera preferido ir de al de The Waillers en la Concha Acústica que según me contaron estuvo arrechísimo con todo y el palo de agua que cayó por esa zona. Vainas de la cultura. La próxima me quedo escuchando PF en mi casa A TODO VOLUMEN.


Con todo no puedo negar que pasamos un rato divertido, por lo menos diferente.


martes, 18 de septiembre de 2007

La cucaracha voladora (parte II y última)

Lo prometido es deuda. Es obligante que termine de escribir este cuento, porque es como para ponerse a llorar. Les hago un resumen por si les da flojera leer el post original.
Hace mas de un mes debí llevar a mi hija Arianna al consultorio alterno de nuestro amado odontologo LorenzoAcosta -esta vez va con nombre y apellido- en el centro de la ciudad: en la Av. Baralt. Horrorrrr y echaba el cuento de toooodo lo que nos paso en los 100 mts que distan entre la esquina del Capitolio Nacional y la esquina de Muñoz donde está la pocilga que alguna vez fue un glorioso edificio -una vez, hace mucho, mucho tiempo.
En fin, llegamos a la esquina del Capitolio porque como conté ese dia habían chocado dos trenes del Metro y debimos llegar en camionetica desde la Av. Andres Bello a la esquina de Santa Capilla para luego bajar caminando hasta nuestro destino. Pues si hubieramos llegado en Metro a lo mejor no hubieramos tenido tantos contratiempos.

Ok. Al llegar al Capitolio la carita de Arianna era un poema y sus ojos gritaban VAMONOS. Pero que va yo ya estaba segura de dónde era la cosa y despues de tres horas de camino (hubieramos llegado a Valencia) no me iba a devolver. ¡Ni de vaina!

Caminamos con sigilo, por la calzada porque como todo el centro la acera estaba ocupada por buhoneros convirtiendo los espacios en deplorables, además de peligrosos, cuando de repente !zuassss! del cielo cayó la mitad de un limón recién exprimido; en realidad no fue del cielo cayo desde una de las ventanas del Farmatodo que en esa cuadra sobrevive a duras penas, entre los robos diarios de los que son víctimas. ¿Será que le señor o señora engripado o enratonado no tenía una bolsita para colocar la basura? !Que asco! Dios. De vainita no nos queda como rueda de pepino en un ojo. Arianna dijo cooño!!! qué es esto y, por supuesto nos dio un ataque de risa que se nos convirtió en molestia cuando llegamos a la esquina a intentar cruzar de-cen-te-men-te la avenida para alcanzar la otra esquina donde está el Edif. Fontes, nuestro destino de ese mediodía ya.

La caja de frutas
Un negro, ¿dominicano, haitiano, barloventeño?, preparaba una montaña de frutas para vender. Las sacaba de unas cajas de plástico igualitas a las que usan para la leche de cartón, que por supuesto también apilaba a medida que sacaba las frutas. !Tras! sonó la caja sobre mis pies. ¡Coño! la exclamación. Señor tenga cuidado le dije molesta al mulato e' miércoles. ¡Pero si no le pasó nada señorita! respondió en un acento inidentificable ¿sería un espía cubano? Bueno, paso, lo perdone por lo de "señorita" que me sonó como música después de todo el peo para llegar allí.
-Tranquila hija, estamos cerca, le dije a Arianna a quien cada minuto le aumentaban las ganas de salir corriendo.

-Si mami, ¿dónde es?'¿estás seguuraaa?

-Si, es al cruzar.
¡Listo!, cruzamos, mejor dicho sorteamos los autos y llegamos a la "isla" de la avenida. Desde allí pudimos ver y escuchar una escena que por lo siglos de los siglos mi hija, la chica del Este, recordará por el resto de su vida: un anciano estuvo a punto de ser arrollado por un conductor de esos que todos sabemos como se nombran. No pasó de un susto. El señor llegó al otro lado sano y salvo. Pero el que no se salvó fue el chofer: gracias a la cola eterna de esa avenida el viejito tuvo la oportunidad de recordarle a toda su familia (la del chofer) y hasta de decirle del mal que se va a morir.

Todo de película, me hubiera encantado tener una video cámara en esos momentos.

Escenas surrealistas
Al llegar a la entrada del edificio a ambas casi nos desmayamos: detrás de la reja negra, vemos un pasillo oscuro y sucio. Tremenda bienvenida. A un metro sentado en una vetusta silla de oficina un señor de aspecto tan feo y tan sucio como el pasillo se dirige a nosotras, tan lindas ¿para dónde van?
Temblorosa le respondo, sin quitarle los ojos a la horrorosa herida abierta que tenía en un brazo. ¡¡ASCO!! Aaaaal consultorio del Dr. Acosta.

-El no está, nadie a venido por allí hoy.

-¿QUEEEEEE? -Coño e la madre (digo para dentro de mí) y no quise mirar a Arianna. Ella estaba escuchando atentamente.

Y yo de idiota, pero no sabe nada, ¿está seguro?...me dijeron que viniera hoy.

-Ya le dije que no han venido, vengan otro día.

-Coño, coño y de nuevo coño. Que vainaaaa! . Ahora sí, vamonos pal carajo (se me acabo el glamour).

Dimos media vuelta para empezar la hazaña de volver al punto de inicio y regresar a nuestra casa (del Este).

¡Pling! otra vez, un gentío tratando de cruzar la calle, NADIE respeta el semáforo y menos el paso de peatones -¿había?.

Miro al piso y en medio de la mugre, el mal olor y todo lo demás saltó a mi vista una enorme rata aplastada, muerta, se le veían las tripas, los ojos brotados, los bigotes parados. Je,je. A mi no se me ocurrió otra cosa mejor que mostrársela a mi hija. !MiraArianna! !Que bello!. A la carajita por poco y le da una vaina. !Que horrible mamá porque me mostraste eso! Je,je.

Cruzamos la calle, volvemos a pasar por el hombre de las frutas. Yo venía rezongando: "Hay que ver este municipio de Freddy Bernal es una mier...." cuando de pronto !zas! siento una vaina que me camina por el codo. Ccon la otra mano intento quitarme lo que fuera y !coooooño!!!! la vaina salió volando.....era enorme, fea, con unas alas grandes, era.....UNA CUCARACHA VOLADORA. Otra vez, ASSSSSCOOOO. Que rabia. ¿Sería el frutero quién me la lanzó?

Un tipo que venía detrás comentó "tranquila, esta muerta" y yo, tan decente, "señor no ve que está volando, ESTA VIVA Y VOLANDO". Salimos corriendo de esa vaina. ¿Qué hacemos? ¿Cómo regresamos a casa sin Metro? !Ahhhggggg! que día. Pensamos en el Metro Center para tomar algo y cobrar un cheque de Banesco, necesitabamos distraernos con algo, con lo fuera, aunque fuera una cola de banco.

En efecto, la fila para entrar al banco era larguííísima. Pero la hice, cobre y nos devolvimos en el Metro (que por suerte ya estaba operando) hasta Chacaito -otro antro gracias a Bernal y su gobierno- para tomar una camionetica, también llena de chiripas y llegar, finalmente a casita.

Entre ratas, cucarachas y chiripas la Vida en la capital sigue.













viernes, 14 de septiembre de 2007

Desengaño de las mujeres

Una noticia impactante me llevó a http://healchemist.blogia.com/temas/poesia.php


Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrecen
pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría que el rato putaril nos encarece; y yo diré que es puto a quien parece que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,

Si de otras tales putas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.
Quevedo