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lunes, 17 de agosto de 2009

Mucho que contar

Desde noviembre de 2008 a agosto de 2009 han pasado muchas, muchas cosas, una de ellas: la pérdida de mi archivo fotógrafico de dos años. Por esta razón entré a mi blog después de tanto tiempo. Estoy recuperando mis hermosas y amadas fotos desde todos los lugares posibles. Estoy atacada con eso...triste con eso..triste con los acontecimientos del año pasado y mas triste aun con algunos ocurridos este año. Sin embargo, la vida sigue y hoy, como ayer, mantengo el optimismos. En algún momento todo aquello que he soñado se convertirá en realidad. Por ahora, poco a poco, labro el camino que recorreré el resto de mi vida.

En la foto con mi hermosa hija que ya cumplió 15 años!!! Como pasa el tiempo pues!

sábado, 2 de febrero de 2008

Abandono Total


¡Perrooooo! hay que ver como tengo abandonado este blog. Tiene más entradas Ocio y Negocio, mi otro blog. Ya van cinco meses que no le tiro nada, poechito!!! La verdad es que la vida transcurre de manera tan rápida que a veces no me hago tiempo ni de darme un cariñito en la peluquería, de depilarme como debe ser y de cultivar a mis amigos.
Por estos días estoy de mudanza, ya no viviré en el lindo apartamento donde estoy ahora. Es algo triste: los recuerdos, la vida bella, las tareas con Arianna, el ambiente de la zona, los vecinos, la Iglesia, todo me hará falta. Voy a extrañar estos cinco años. Pero esto segura que a donde quiera que vayamos, los tres: Rafa, Arianna y yo seremos tan felices como aqui.
Por ahora estamos revisando y embalando las pertenencias. Estamos en pleno proceso de revisión para ver que vendemos, regalamos o botamos a la basura. Nos quedan 15 días para cerrar este ciclo y abrir otro en otra parte. Lo bueno de esta experiencia, de la presión por buscar otra vivienda, de horrorizarme con los precios de los alquileres y lo sacrificado que será mudarnos fuera de la ciudad es que vamos a comprar !por fin! un apartamento. ¡Que fino!

Bueno, después les sigo contando.

martes, 6 de noviembre de 2007

Antes de la mudanza


Este es un post que escribí hace tiempo....estaba en la carpeta de borradores.

Uyyyyy! que manera de abandonar mi blog. Por ahora, les comento que ahora soy miembro de una red global de amigos llamada Tagged y en eso me entretengo un rato. Como llegar allí ni idea, lo cierto es que es divertido. Cuando descubra el link se los coloca aquí para que me visiten y sean mis amigos invisibles, bueno también se colocan fotos, aunque hoy pase una rabia horrible porque un enfermo sexual en lugar de colocar la foto de su rostro colocó la de su pene, que rabia!! me molesté muchísimo y le dije hasta del mal que se va a morir. Je,Je. Por lo visto tener amigos en el mundo por la red tiene sus riesgos, sobre todo no es prudente que se metan niños o adolescentes.

Besos,

jueves, 4 de octubre de 2007

Los panas en el concierto de Australian Pink Floyd


Aquí César Alejandro, mi sobrino el músico, con su novia Natalie y su novia Jinny que también es "gochita"


El pana Oswaldo, César, Natalie y Jinny, la novia de Oswaldo que también es "gochita" engullendo unos ricos sandwiches de atún que preparamos para no pasar hambre. Je,je. ¡quedaron ricos!

Al final del concierto cayó una neblina espesa que hizo que nos sintieramos en La Hechicera, Mérida. Es la única foto en la que aparecemos Arianna y yo. ¡Snif! ¡Snif!

Las luces

Los tórtolos

Otros tórtolos pero recataditos, los panas Jinny y Oswaldo Nobile

La pasamos rico, a pesar de las fallas de Evenpro, espero que nos volvamos a reunir, esta vez -si Dios quiere- en el concierto de Buena Vista Social Club en el Teresa Carreño ¿qué tal?

martes, 18 de septiembre de 2007

La cucaracha voladora (parte II y última)

Lo prometido es deuda. Es obligante que termine de escribir este cuento, porque es como para ponerse a llorar. Les hago un resumen por si les da flojera leer el post original.
Hace mas de un mes debí llevar a mi hija Arianna al consultorio alterno de nuestro amado odontologo LorenzoAcosta -esta vez va con nombre y apellido- en el centro de la ciudad: en la Av. Baralt. Horrorrrr y echaba el cuento de toooodo lo que nos paso en los 100 mts que distan entre la esquina del Capitolio Nacional y la esquina de Muñoz donde está la pocilga que alguna vez fue un glorioso edificio -una vez, hace mucho, mucho tiempo.
En fin, llegamos a la esquina del Capitolio porque como conté ese dia habían chocado dos trenes del Metro y debimos llegar en camionetica desde la Av. Andres Bello a la esquina de Santa Capilla para luego bajar caminando hasta nuestro destino. Pues si hubieramos llegado en Metro a lo mejor no hubieramos tenido tantos contratiempos.

Ok. Al llegar al Capitolio la carita de Arianna era un poema y sus ojos gritaban VAMONOS. Pero que va yo ya estaba segura de dónde era la cosa y despues de tres horas de camino (hubieramos llegado a Valencia) no me iba a devolver. ¡Ni de vaina!

Caminamos con sigilo, por la calzada porque como todo el centro la acera estaba ocupada por buhoneros convirtiendo los espacios en deplorables, además de peligrosos, cuando de repente !zuassss! del cielo cayó la mitad de un limón recién exprimido; en realidad no fue del cielo cayo desde una de las ventanas del Farmatodo que en esa cuadra sobrevive a duras penas, entre los robos diarios de los que son víctimas. ¿Será que le señor o señora engripado o enratonado no tenía una bolsita para colocar la basura? !Que asco! Dios. De vainita no nos queda como rueda de pepino en un ojo. Arianna dijo cooño!!! qué es esto y, por supuesto nos dio un ataque de risa que se nos convirtió en molestia cuando llegamos a la esquina a intentar cruzar de-cen-te-men-te la avenida para alcanzar la otra esquina donde está el Edif. Fontes, nuestro destino de ese mediodía ya.

La caja de frutas
Un negro, ¿dominicano, haitiano, barloventeño?, preparaba una montaña de frutas para vender. Las sacaba de unas cajas de plástico igualitas a las que usan para la leche de cartón, que por supuesto también apilaba a medida que sacaba las frutas. !Tras! sonó la caja sobre mis pies. ¡Coño! la exclamación. Señor tenga cuidado le dije molesta al mulato e' miércoles. ¡Pero si no le pasó nada señorita! respondió en un acento inidentificable ¿sería un espía cubano? Bueno, paso, lo perdone por lo de "señorita" que me sonó como música después de todo el peo para llegar allí.
-Tranquila hija, estamos cerca, le dije a Arianna a quien cada minuto le aumentaban las ganas de salir corriendo.

-Si mami, ¿dónde es?'¿estás seguuraaa?

-Si, es al cruzar.
¡Listo!, cruzamos, mejor dicho sorteamos los autos y llegamos a la "isla" de la avenida. Desde allí pudimos ver y escuchar una escena que por lo siglos de los siglos mi hija, la chica del Este, recordará por el resto de su vida: un anciano estuvo a punto de ser arrollado por un conductor de esos que todos sabemos como se nombran. No pasó de un susto. El señor llegó al otro lado sano y salvo. Pero el que no se salvó fue el chofer: gracias a la cola eterna de esa avenida el viejito tuvo la oportunidad de recordarle a toda su familia (la del chofer) y hasta de decirle del mal que se va a morir.

Todo de película, me hubiera encantado tener una video cámara en esos momentos.

Escenas surrealistas
Al llegar a la entrada del edificio a ambas casi nos desmayamos: detrás de la reja negra, vemos un pasillo oscuro y sucio. Tremenda bienvenida. A un metro sentado en una vetusta silla de oficina un señor de aspecto tan feo y tan sucio como el pasillo se dirige a nosotras, tan lindas ¿para dónde van?
Temblorosa le respondo, sin quitarle los ojos a la horrorosa herida abierta que tenía en un brazo. ¡¡ASCO!! Aaaaal consultorio del Dr. Acosta.

-El no está, nadie a venido por allí hoy.

-¿QUEEEEEE? -Coño e la madre (digo para dentro de mí) y no quise mirar a Arianna. Ella estaba escuchando atentamente.

Y yo de idiota, pero no sabe nada, ¿está seguro?...me dijeron que viniera hoy.

-Ya le dije que no han venido, vengan otro día.

-Coño, coño y de nuevo coño. Que vainaaaa! . Ahora sí, vamonos pal carajo (se me acabo el glamour).

Dimos media vuelta para empezar la hazaña de volver al punto de inicio y regresar a nuestra casa (del Este).

¡Pling! otra vez, un gentío tratando de cruzar la calle, NADIE respeta el semáforo y menos el paso de peatones -¿había?.

Miro al piso y en medio de la mugre, el mal olor y todo lo demás saltó a mi vista una enorme rata aplastada, muerta, se le veían las tripas, los ojos brotados, los bigotes parados. Je,je. A mi no se me ocurrió otra cosa mejor que mostrársela a mi hija. !MiraArianna! !Que bello!. A la carajita por poco y le da una vaina. !Que horrible mamá porque me mostraste eso! Je,je.

Cruzamos la calle, volvemos a pasar por el hombre de las frutas. Yo venía rezongando: "Hay que ver este municipio de Freddy Bernal es una mier...." cuando de pronto !zas! siento una vaina que me camina por el codo. Ccon la otra mano intento quitarme lo que fuera y !coooooño!!!! la vaina salió volando.....era enorme, fea, con unas alas grandes, era.....UNA CUCARACHA VOLADORA. Otra vez, ASSSSSCOOOO. Que rabia. ¿Sería el frutero quién me la lanzó?

Un tipo que venía detrás comentó "tranquila, esta muerta" y yo, tan decente, "señor no ve que está volando, ESTA VIVA Y VOLANDO". Salimos corriendo de esa vaina. ¿Qué hacemos? ¿Cómo regresamos a casa sin Metro? !Ahhhggggg! que día. Pensamos en el Metro Center para tomar algo y cobrar un cheque de Banesco, necesitabamos distraernos con algo, con lo fuera, aunque fuera una cola de banco.

En efecto, la fila para entrar al banco era larguííísima. Pero la hice, cobre y nos devolvimos en el Metro (que por suerte ya estaba operando) hasta Chacaito -otro antro gracias a Bernal y su gobierno- para tomar una camionetica, también llena de chiripas y llegar, finalmente a casita.

Entre ratas, cucarachas y chiripas la Vida en la capital sigue.













martes, 28 de agosto de 2007

La cucaracha voladora

Nunca pensé que en 100 metros -una cuadra- pusieran pasar tantas cosas juntas. Ese día, el mismo del choque de dos trenes del Metro de Caracas, tuve que ir a parar a la Av. Baralt al consultorio alterno de mí odontólogo Lorenzo A., porque el de Chacao estaba cerrado. Yo soy una chica del Este.

Arianna, mi hija, tenía ya las maletas listas para irse para Margarita a disfrutar de sus vacaciones escolares. Yo encochinada como siempre, y eso que también estaba de vacaciones, no tenía ni un segundo que perder. Yo soy una chica del Este.

No sé como Lorenzo A., mi odontólogo, el hombre perfecto, con dientes perfectos, con perfume perfecto, con manos perfectas y sonrisa perfecta puede tener un consultorio en semejante antro, por suerte no llegue a entrar. Yo soy una chica del Este.

En la esquina de Muñoz en la Av Baralt de Caracas en el Edif. Fontes estaba -aun está- su consultorio. Llegar allí fue toda una odisea. Era el día del choque de trenes, ya lo dije. Sin dinero para pagar un taxi, nos fuimos en una camionetica a sabiendas que no había Metro para llegar a Capitolio y luego bajar hasta la Baralt. Llegamos a Chacaíto para tomar otra camionetica y aproximarnos lo que mas se pudiera a la desagradable avenida. Yo soy una chica del Este.

El viajecito nos tomo dos horas. Las colas en Caracas son para coger palco y calenteras. El calor sofocaba a cada uno de los pasajeros del transporte público y amenazaban con saltar. Sobre el elevado de la Av. Andrés Bello estabamos detenidos. Sin forma ni manera de devolvernos no nos quedo otra cosa que respirar y esperar. Pasaron los minutos, muchos minutos y llegamos a Santa Capilla. Allí nos bajamos de la camionetica y nos dispusimos a alcanzar nuestro destino de la mejor manera posible: a pie.

Se acercaba el mediodía, la amenaza de que Lorenzo abandonara el lugar era inminente pero no había manera de comunicarse con él. En el consultorio Marilyn, la asistente, no contestaba, él tampoco a su celular ¿qué pasaría? nos preguntabamos Arianna y yo. estaría Lorenzo en ese tren. El vive en El Marqués. El también es un chico del Este.

Al descender de la unidad de transporte, sorteamos los carros que cubrían de punta a punta la Av. Urdaneta. Toque técnico en Santa Capilla y bajamos por el bulevar que da con la antigua oficina de Lina Ron para acercarnos a la Plaza Bolivar y cruzar a la derecha por la Casa Amarilla pero no pudimos. Al llegar a la mitad del bulevar una pared de cartón piedra impide el paso: están haciendo trabajos, advierte un aviso que solo se logra ver cuando se está allí. En la esquina de Santa Capilla ninguna señal impide hacer el viajecito hasta allí. Quién lo iba a saber. Yo soy una chica del Este.

De regreso, a Santa Capilla, la cara de mi hija que ya venía transfigurada por el calor y la ladilla de estar dentro de una camionetica sin aire acondicionado, con hambre y calor, no tenía nombre ya. Ella también es una chica del Este.

Llegamos a la vicepresidencia en la esquina de Carmelitas, bajamos por Relaciones Interiores y alcanzamos una de las esquinas de la Asamblea Nacional. Miramos todo con cara de turistas. Estabamos buscando la esquina de Muñoz. Ah! claro, por esta esquina se baja al apartamente de tio Mario, donde pusieron la estación del Metro.
Fino ¡ya se donde es! dije con autoridad y alegría. Je,je, yo la chica del Este.

Los ojos de Arianna expresaban con total claridad lo que sentía: miedo, rabia, asco y me preguntaba ¿cómo es que Lorenzo tiene un consultorio por aquí? Yo, alzaba los hombros, esa tambíén es mi pregunta. Somos unas chicas del Este.

Esta historia continuará